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Por Elsa Sada, experta en nutrición, Health Coach y especialista en bienestar empresarial.

Una persona debe empezar una dieta cuando le encuentre el sentido y además quiera hacerla.

¿Para qué quieres bajar de peso?, ¿qué significado tiene para ti adelgazar?, ¿quieres hacerlo tú o alguien te está presionando?, ¿qué satisfacción ganarías al adelgazar? Conocer tus motivos te ayudará a que logres tus objetivos y evites el clásico fracaso.

Una persona debe empezar una dieta cuando le encuentre el sentido y además quiera hacerla, esto le permitirá mantener su motivación para lograr los cambios necesarios en su alimentación. Darle significado a la pérdida de peso es lo que impulsará a la persona a superar cualquier obstáculo y desafío que se le presente en su programa de control de peso. Lo que le ayudará a mantener su pérdida de peso será es el propósito que le dé a su salud. Encontrar ambas, tanto el significado como el propósito, le ayudará a mantener un estilo de vida saludable.

Por suerte o por desgracia, cada persona tiene que encontrar la motivación en sí misma y ésta debe provenir de su interior, no del exterior ni por otra persona. Encuentro que entre las personas que quieren hacer una dieta no lo hacen por convicción ni por decisión propia, es impuesta o forzada. Su razón proviene principalmente del entorno sociocultural, de la familia, de la pareja, del trabajo o por recomendación de un médico o especialista.

Cuando la motivación es extrínseca (exterior) y no se obtiene la satisfacción deseada, puede resultar en tristeza y frustración, razón principal por la que abandonan su plan de alimentación. Cuando la motivación es intrínseca (interior) y tienen como objetivo su auto-superación, encontrarán la fuerza para conseguir su propósito deseado, las personas motivadas destilan menos preocupación y más optimismo.

En mi práctica profesional he encontrado que adelgazar no es el fin, pero sí el medio para obtener un sinfín de cosas, en el fondo lo que quieren es conseguir una pareja, o buscan cariño, afecto o atención de los demás, algunas más desean reconocimiento o admiración y otras son perfeccionistas y desean controlar hasta el más mínimo detalle. En general, las personas se preocupan más por su peso que por su salud, pero estar delgado no es sinónimo de bienestar, aunque tampoco lo es la corpulencia o el exceso de grasa acumulada.

 

Resistencia al cambio

Por lo general a la mayoría se le dificulta salir de su zona de confort para emprender un cambio, ya que existe mucha resistencia por miedo a asumir nuevos riesgos o a encontrase ante la incertidumbre. La zona de confort es un espacio personal de hábitos, costumbres y creencias que mantienen a la persona por comodidad y seguridad. Ahí se sienten seguros y sin riesgos.

El refrán que dice: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Es un dicho que llama a la cautela, pues afirma que no conviene arriesgar aquello que se tiene o se conoce por algo que es supuestamente mejor. Es típica de quienes no quieren abandonar su zona de confort y tienen miedo al cambio. Este proverbio también infiere la idea del conformismo con aquello que ya tenemos o la resignación con lo que ya conocemos, y de evitar los cambios que siempre nos obligan a transitar territorios desconocidos.

En mi experiencia, observo que muchos concentran su energía para evitar el fracaso y los que intentan evitarlo caen con mayor facilidad en el estrés, ya que el miedo se convierte en un protagonista de su vida. Otra dificultad muy común que percibo es que la gente no quiere batallar, prefieren las cosas fáciles e inmediatas. A menudo optan por dietas milagro a pesar de estar demostrado que son un peligro para la salud y que a medio plazo la persona recupera el peso perdido. Saben que pueden recurrir de vez en cuando a estas dietas y en el transcurso de una a otra continuar tapando la insatisfacción vital que en ocasiones subyace a una mala alimentación y un estilo de vida sedentario, pero cómodo.

Se trata de un serio problema que se ha convertido en un negocio de especulación que mueve millones de pesos y que además es objeto de engaño. En España, una investigación de la revista Eroski Consumer sobre productos para ayudar a perder peso reveló que 80 por ciento de las personas utiliza métodos “milagro” y sólo 6 por ciento de los que se proponen a adelgazar acuden con un experto. Con sus promesas falsas, fáciles y de resultados inmediatos, las personas no dudan en recurrir al método que les prometa un cambio de imagen, aunque éste no reúna las garantías ni las evidencias científicas necesarias para garantizar su salud y remedio a su problema.

 

Darle un sentido

Para ponerle fin al conflicto y la desidia conviene encontrar el verdadero sentido a la salud y el propósito a adelgazar. Un propósito claro le permitirá comprender qué cosas son verdaderamente importantes y cuáles son nimiedades que solamente sirven para robar el tiempo y energía. Cuando la persona realiza sus actos con sentido y significado le permitirá ser más eficaz para enfrentar sus problemas desde una perspectiva más madura y, por supuesto, para ser más feliz.

Adelgazar es aprender a comer, y para ello hay que salir de la zona de confort: esto incluye disciplina personal, orden en las comidas, voluntad para hacer ejercicio y aprender a comer bien. Conviene tener presente que la ingesta desmesurada de alimentos de forma puntual y el descuido del ejercicio físico durante cuatro semanas son suficientes para que el aumento de peso y de grasa corporal perduren hasta dos años y medio después. No vale la pena esperar, vale la pena actuar porque gracias a nuestro presente dependerá nuestro futuro.

Como coach nutricional es importante ayudar a las personas a construir un plan propio, decidir qué aspectos urgen cambiar y determinar por cuáles comenzar. En el proceso de coaching se debe generar la confianza para salir de la zona de confort en la dirección deseada, la persona puede explorar qué gana y qué pierde con el cambio, de qué se quiere alejar y a dónde quiere acercarse.

 

Pregúntate a ti mismo

Para encontrar la motivación de adelgazar hay que darle un sentido por el hecho mismo de que carece de sentido. Comparto algunas preguntas que ayudarán a encontrarle el sentido y el significado a vivir y comer sanamente:

-¿Qué quieres?

-¿Para qué quieres adelgazar?

-¿Para qué quieres vivir y comer sanamente?

-¿Cuál es tu propósito de adelgazar?

-¿Qué satisfacción y significado le daría a tu vida adelgazar?

-¿Qué ayuda necesitas para lograr tu meta?

-¿Cuál es le paso siguiente que debes dar?

 

www.elsasada.com 

16 October 2017

Elsa Sada


Experta en nutrición, Health Coach y especialista en bienestar empresarial

 

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