Comparte este articulo:

Por Julio César Estrada

La vida moderna nos ha regalado una serie de comodidades y grandes avances que han hecho de nosotros y de los más jóvenes seres privilegiados.

Tenemos cualquier cantidad de cosas a solamente un clic de distancia. Años atrás, este pequeño movimiento del dedo índice habría servido solo para señalar o indicar un rumbo o un objeto, sin embargo, en el nuevo tren de vida digital, este gesto posee el PODER DE DECISIÓN.

Los chicos de esta Nueva Era han nacido con la familiaridad natural hacia los teclados, aparatos y redes de alta conexión y no nos hemos percatado acerca de la responsabilidad que eso implica.

No es posible sustraernos de esta realidad entre presencial y virtual en que se desdoblan con tal facilidad y que contiene hoyos profundos en ambos lados. Celebramos claro está, el poder de las tecnologías y su gran aplicación para cosas favorables como la educación, consulta, cultura, comunicación y cercanía; ya todos por igual somos viajeros y expertos totales en temas altamente definidos, todo al alcance de un clic.

Desde el escenario de la educación reconozco el impacto y velocidad de compartir; profundizar y llegar a hechos concretos cuyo ejercicio demuestra las bondades de la tecnología y su lado constructivo.

Desde el escenario cotidiano, veo con temor el impacto para compartir, profundizar y llegar a hechos concretos cuyo ejercicio demuestra el lado oscuro de la tecnología y su poder destructivo.

Esta ambivalencia nos pone en posiciones complejas como padres, adultos, educadores, orientadores y como seres humanos en general; es imposible esconder que hemos sido superados por mucho en esas habilidades casi naturales que ya poseen los chicos con sus tablets, teléfonos, pc, etcétera.

Lo que sigue es una tarea ardua. ¿Cómo podremos simplemente vigilar sus horas y sitios de conexión?

La parte inicial parece casi fuera de nuestro alcance; las acciones de revisar o de mínimo vigilar lo que ven y leen los menores forma parte de esta primera meta.

Conocer sus grupos de amigos, grupos escolares, virtuales, grupos de aficiones son otro orientador que puede sumar, y así cada quien en su núcleo familiar o centro educativo hacer lo propio.

Debemos estar más atentos a sus horas de sueño y del tiempo que dedican los menores a convivir en las redes; debemos ser más inteligentes y aprender, aprender más y más rápido porque los avisos ya están dados; no podemos quedarnos sólo consternados por las tragedias y esperar a que no sucedan cerca de nuestra vida.

Unas de las pocas ventajas naturales que tenemos los adultos ante estos escenarios es el conocimiento, pero no aquel que dan los estudios ni los años, me refiero al conocimiento cotidiano, el simple y que se gana con la proximidad; y como muestra les comparto el siguiente ejemplo posterior a los hechos lamentables recientes:

La falta de supervisión y desconocimiento que muchos padres tienen de sus hijos quedó evidente hace unos días, cuando una maestra regiomontana citó a los padres de sus alumnos para pedirles que entraran solos al salón y se sentaran frente la mochila de sus hijos.

De 29 alumnos, únicamente 6 padres pudieron reconocer la mochila de su hijo(a). La maestra, con lágrimas en los ojos les dijo: “Si ustedes mismos no reconocen la mochila de sus hijos, menos sabrán del contenido y tampoco de sus actividades”.

Hagan en casa cualquier tipo de ejercicio desde el equipo utilizado por sus hijos o menores, revise sus búsquedas recientes; no se sorprenda de sus hallazgos, no sienta culpabilidad por esa breve invasión a la privacidad del menor, verifique el tiempo acumulado de sus consultas y navegaciones, y al final tome decisiones.

Seamos valientes porque en ese pequeño acto de ‘’intromisión’’ encontrará respuestas, sorprendentes, complejas o amigables, pero al fin respuestas.

Debemos tener muy claro que venimos de diferentes épocas, pero seguimos siendo responsables de su formación, indistintamente que nos hayan superado en habilidades digitales.

En la infancia de otros años se podía lidiar o convivir con uno que otro amigo imaginario, sin embargo en esta Nueva Era es muy complejo hacerlo con 4 mil 37 amigos virtuales que comentan en las redes de tus hijos, les aconsejan, modifican sus ideas, se convierten en sus confidentes y otras cosas más. Sucede lo mismo con tus hermanos menores, con tus alumnos, y con cualquier menor vulnerable que navega por las redes con tanta destreza y sin ningún tipo de vigilancia.

Hagamos lo propio.

19 April 2017

Julio César Estrada


Licenciatura en Comunicación Social, Especialidad en Publicidad.

Ver Perfil

Coordinación Exalumnos


Lucy Edaena Martínez

T. 8220.4600 ext. 3094
lemartinez@u-erre.mx

Edificio CEDAE Piso 1  (Matamoros 430 pte.)

09:00 - 18:00 hrs.

Noticias Relacionadas