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Con experiencia de trabajo desde sus años de estudio en la Facultad de Derecho, Javier Navarro-Velasco ha tenido un trayecto de logros, aunque para él, su mayor éxito es ser abuelo, padre de tres hijos y esposo de una mujer excelente.

Socio principal de Baker & McKenzie Abogados, el exalumno de la U-ERRE, se ha desarrollado en diferentes puestos, en diferentes momentos.

“Profesionalmente he tenido muchas satisfacciones… He tenido reconocimiento por colegios de abogados, he compartido foros en diferentes partes del mundo, tanto pláticas sobre derecho y pues todo eso suma un poquito a la egoteca personal”, platicó en entrevista.

Casi en los 80 comenzó en los juzgados penales para después, con algunos amigos, hacer prácticas. Terminó su carrera y estudió en Estados Unidos, más ya tenía un despacho en México.

Al regresar, la Universidad Regiomontana lo invitó a crear la Dirección Jurídica en la época del Dr. Agustín Basave, Rector de aquel momento.

“Con mucho gusto participé como director jurídico formando el área jurídica… también fui miembro del Consejo Universitario en cuanto a lo relativo a la Comisión de Honor y Justicia. Después de eso, seguí muchos años en la Universidad, que siempre me dio la oportunidad de continuar con mi despacho”.

Fundó entonces la firma Navarro Velasco y asociados, donde estuvo hasta el 94-95. McKenzie lo invitó a fusionarse después.

Hace un par de meses, regresó a las aulas de la U-ERRE, ahora como maestro invitado, lo que le hizo recordar su época de escuela.

“Estudiar en la U-ERRE, la verdad, fue una experiencia fabulosa, tuve excelentes maestros, simplemente partiendo del Rector, ya que el Dr. Basave era y seguirá siendo una figura pública en cuestión de Derecho y en Filosofía y Letras. Entonces, ya teníamos una primera figura que seguir, tuvimos maestros de renombre… todos con una gran trayectoria y con muchas ganas de enseñar”.

Fue una época estudiantil muy bonita…

“No necesitábamos más, con unos buenos maestros, con un escritorio y un pizarrón era suficiente para aprender”, recordó.

En definitiva, la U-ERRE es parte de su vida, pues influyó en todo su aprendizaje y carrera.

“El Alma Máter te lleva a muchas partes, tú logras no solamente por la capacidad personal, sino también por la experiencia que adquieres en el curso de la carrera con los maestros y con los compañeros, muchas veces las carencias de aquel entonces te motivaban más a trabajar y a esforzarte más.

“Yo creo que la Universidad Regiomontana es en gran medida parte de lo que hoy soy, un abogado más, pero un abogado contento con la profesión y con muchas ganas de servir a la sociedad”.

Es un excelente lugar para poder formarse y más porque mantiene aquella cultura humanista que había en mil novecientos setenta y tantos. Que se mantenga ese tipo de consideraciones dentro de la Universidad va a permitir que la gente que se gradué lo haga con una responsabilidad social y con un emprendimiento personal importante.

“La Universidad me dio muchas oportunidades, desde una beca hasta la oportunidad de recibirme y luego una Maestría. Trabajo. ¿Qué les puedo decir? La U-ERRE la traigo tatuada en el pecho”.

Reflexionando si cambiaría de carrera dijo: “Si volviera a nacer, volvería a estudiar Derecho y lo volvería a hacer en la Universidad Regiomontana”.

 

16 October 2017

Coordinación Exalumnos


Lucy Edaena Martínez

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